El papel de la Dirección General de Estudios Superiores

Si bien la fundación de la Universidad Autónoma de Occidente, hoy conocida como Universidad Autónoma de Guadalajara, tranquilizó el movimiento estudiantil al interior del estado, el segmento representado por el FESO quedaba al desamparo y en la ausencia de la posibilidad de la reapertura de la Universidad de Guadalajara.

Para la administración de la educación superior en el estado, el gobierno local decidió delegar estas labores a la Dirección General de Estudios Superiores en 1935. Esta decisión provocó que la mayoría de los grupos estudiantiles criticaran esta dependencia por desempeñar meramente actividades burocráticas y dejar de lado las académicas. Por otro lado, la Dirección contaba con un firme carácter popular y socialista.

La inconformidad iba en aumento pues la Dirección de Estudios Superiores no lograba reabrir la Universidad de Guadalajara, y la Universidad Autónoma de Occidente iba ganando cada vez más espacio a nivel local. Ante esta problemática, el gobierno del estado nombró a Constancio Hernández Alvirde como Director de la dependencia. Una de las primeras tareas que organizó fue entablar un diálogo entre ambas partes teniendo como primer fin la fusión de la Universidad de Guadalajara y la Autónoma de Occidente, bajo una posición filosófica enmarcada en el socialismo científico  en acorde al artículo tercero constitucional. El rechazo por parte de los Autónomos a esta proposición de Constancio Hernandez y la Dirección de Estudios Superiores fue tajante, y abandonaron el diálogo.

Con el intento de los Autónomos por apropiarse del nombre de la Universidad de Guadalajara, Constancio Hernández en su papel de Director General de Estudios Superiores y Diputado Local, presentó ante el congreso un Proyecto de Ley para el Restablecimiento de la Universidad de Guadalajara.