La Universidad de Guadalajara en crisis 1933-1937

El rechazo de varios sectores de la población a la reforma del artículo tercero constitucional, comenzó a materializarse a finales de 1933 con el movimiento de huelga estudiantil al interior de la Universidad de Guadalajara. Los huelguistas reclamaban la libertad de cátedra, el rechazo al modelo socialista y la defensa de la autonomía universitaria; por lo que fueron identificados como los Autónomos. Estos eran apoyados por la sociedad conservadora jalisciense y el clero. La huela tuvo su momento más crítico cuando la situación obligó a que el 27 de octubre Enrique Díaz de León, rector de la Universidad de Guadalajara, renunciara a su cargo. La consecuencia inmediata fue la clausura de la institución educativa el 28 de octubre de 1933 firmada por el decreto 3857 del Gobernador del Estado Sebastián Allende.

La intermitencia de la casa de estudios sería reanudada en febrero de 1934 con la rectoría de Manuel Alatorre, sin embargo el grupo autónomo de nueva cuenta mostraría su repudio para clausurar una vez más el recinto educativo.

A la par de estas acciones huelguistas, un grupo de estudiantes identificados con la reforma educativa comenzó a organizarse con la finalidad de mostrar su apoyo al mandato federal y al pensamiento socialista. De tal forma que para 1934 se consolidó el Frente de Estudiantes Socialistas de Occidente (FESO), quienes participarían de lleno en el conflicto universitario y sería pieza clave para la reapertura de la Universidad. Hacia 1935 ambos bloques de estudiantes, Autónomos y FESO, tuvieron varios conflictos que desencadenaba en ataques violentos. El FESO, liderado por Natalio Vázquez obtuvo el apoyo del Presidente Cárdenas, por lo que fue reconocido como el único órgano de representación estudiantil.

Uno de los momentos más cruentos en esta historia se vivió el 3 de marzo de 1935, día en que el grupo de Autónomos convocó a un mitin en Plaza Universidad con el objetivo de demostrar su rechazo al modelo educativo socialista. Ese mitin fue apoyo por el clero de la ciudad y sectores identificados con este grupo. Al final el mitin vivió un ataque represivo por parte de las fuerzas del gobierno del estado y causó 3 muertes del lado de los Autónomos.

Después de este hecho la presión al gobernador Everardo Topete fue tal, que se vio obligado a conceder la fundación de la Universidad Autónoma de Occidentes, después conocida como Universidad Autónoma de Guadalajara, de carácter privado y en manos del llamado grupo Autónomo.