La Universidad de Guadalajara y el FESO

La aparición del FESO en 1934 se da en un momento de crisis para la Universidad de Guadalajara. El rechazo de varios sectores de la población a la reforma del Artículo Tercero Constitucional, comenzó a materializarse a finales de 1933 con el movimiento de huelga estudiantil al interior de la Universidad de Guadalajara. Los huelguistas reclamaban la libertad de cátedra, el rechazo al modelo socialista y la defensa de la autonomía universitaria; por lo que fueron identificados como los Autónomos. Éstos eran apoyados por la sociedad conservadora jalisciense y el clero. A nivel nacional este conflicto estuvo enmarcado por el debate entre Antonio Caso, defensor de la educación liberal y autónoma, y Vicente Lombardo Toledano con la bandera de la educación socialista.

La huelga tuvo su momento más crítico cuando la situación obligó a que el 27 de octubre Enrique Díaz de León, rector de la Universidad de Guadalajara, renunciara a su cargo. La consecuencia inmediata fue la clausura de la institución educativa el 28 de octubre de 1933 firmada por el decreto 3857 del Gobernador del Estado Sebastián Allende.

Hacia 1935 bloques de estudiantes Autónomos y del FESO, tuvieron varios conflictos que desencadenaron en ataques violentos; siendo el más violento el del 3 de marzo. Este hecho concedería el permiso para la fundación de la actual Universidad Autónoma de Guadalajara. El FESO por su parte insistió en la necesidad de reabrir la Universidad de Guadalajara y de la mano del Director General de Estudios Superiores Constancio Hernández Alvirde, logró tal cometido en noviembre de 1937.

Fue entonces que el FESO se convirtió en la principal organización estudiantil de Jalisco. Su presencia en la Universidad y en la vida pública fue constante. A la par de esta organización, existieron movimientos estudiantiles como la Federación de Estudiantes Revolucionarios, que se mantuvo en continua disputa con el FESO.