Política universitaria y Rock

Historia 022

A principios del año de 1990 la ciudad de Guadalajara fue escenario de una batalla poco probable que tuvo como protagonistas a la banda de rock Bon Jovi, donde el hasta entonces brazo fuerte de representación estudiantil de la Universidad de Guadalajara: la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG), quiso mostrar el músculo amasado durante más de 40 años, pero en realidad terminó por sellar su destino.


 

Fundada en 1948, la FEG se había convertido en el espacio real de un poder clientelar que disponía a gusto de sus representantes del presupuesto y dependencias universitarias. Sin embargo, todo comenzaría a resquebrajarse ante las propuestas de reforma que planteó la llegada de Raúl Padilla López a la rectoría en 1989. Tan sólo 5 meses después de su toma de protesta, se desató el conflicto con la toma del edificio de rectoría, en una intentona por impedir que se reuniera el Consejo General Universitario y que se aprobaran las bases para la reforma que se proponía la democratización de sus organizaciones políticas y sindicales.

Fue justamente en ese contexto que el Estadio Olímpico de la Universidad de Guadalajara, inserto en el conjunto arquitectónico conocido como Ciudad Universitaria, fue designado como sede para el cierre de la primera gira mundial de Bon Jovi, dejando jugosas ganancias a la institución. En aquel momento, en México luego del escandaloso Festival de Avándaro una década antes, estaban prohibidos los grupos de rock. En la capital del país solo podía tocarse a escondidas y en lugares clandestinos, aunque ocasionalmente esta regla tácita podía esquivarse en el resto de estados alejados del poder centralizador. Por ello las ciudades de Monterrey y Guadalajara fueron las elegidas por Bon Jovi durante su paso por el país, y todos los fans del territorio nacional se dirigieron a estas para poder cumplir el sueño de ver a su grupo favorito.

Un día antes de las fechas previstas para el par de conciertos que se desarrollarían en nuestra ciudad, el jueves 15 de febrero a las 19:20 horas, las instalaciones fueron tomadas por la Federación de Estudiantes de Guadalajara, encabezada por su presidente Oliverio Ramos, aludiendo que el concierto dañaba los intereses de la comunidad universitaria y que se trataba de un caso de imperialismo cultural. Ante los hechos que suponían la cancelación del evento, los enardecidos fans se enfrentaron a la organización estudiantil, que a pesar de intentar amagarlos con armas, se vieron superados en número. El resultado fue dos heridos y cuantiosos daños a las instalaciones universitarias. De acuerdo con lo informado el 19 de febrero por el Ing. Aurelio del Toro Navarro, intendente del Instituto Tecnológico, se derribaron puertas de acceso y varios metros del alambrado; se dañaron la fachada, escalinatas, vidrios y celosías no solamente del Estadio Olímpico, sino también del de Beisbol.

 

 

 

Ante la imposibilidad de realizar el concierto del día 16 de febrero, Bon Jovi accedió a tener dos presentaciones el sábado 17, una al medio día y otra en la noche, aunque se quedaron fuera por lo menos 2 mil jóvenes con boleto en mano. Esto por supuesto puso en el foco internacional no sólo a la ciudad de Guadalajara, sino a su universidad estatal, evidenciando el conflicto interno por el que atravesaba, e incluso mermando su credibilidad. Tres días después, en un inserto en El Informador, el Rector Raúl Padilla López reconoció ante la opinión pública que el evento había sido tomado como un pretexto y la ocupación de las instalaciones no era más que una medida de presión, extorsión y chantaje para obtener concesiones de la administración universitaria; lo que era una conducta recurrente de los dirigentes estudiantiles de la FEG, a quienes tildó de irresponsables e imprudentes por haber puesto en riesgo la vida de cientos de jóvenes. Afirmó igualmente que el proceso de reforma que se estaba llevando a cabo se proponía justamente el cambio de esas actitudes y el abandono definitivo de prácticas violentas y extralegales que dañaban a la institución.

 

Finalmente, esto desembocaría poco después en el desconocimiento de tal organización estudiantil como la mayoritaria en un referéndum realizado en octubre de 1991. Y así fue como un concierto de rock marcó el fin de una época dentro de la política estudiantil universitaria, a la vez que daba pie a la versión actual de nuestra institución; todo mientras formaba parte de otras dinámicas que comenzaban a conjugarse en el plano global y nacional, como los inicios de los conciertos masivos en México.

 

 

La última gran toma de protesta de la FEG como representante estudiantil mayoritaria.  tomo VII, img 246


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